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viernes, 30 de diciembre de 2011

El Plantón -100 microrelatos de amor y un deseo satisfecho-

 -¡Mira Ace, me han seleccionado para formar parte de la antología de cien microrelatos de amor y un deseo satisfecho! -le digo a mi marido con una radiante sonrisa.
-Bien preciosa, esta es mi chica -me contesta acercándose a mi escritorio, escritorio que me fabricó él con un pie de máquina de coser antiguo y un retal de un mueble, pero eso es otra historia.
-¿Quieres leer el que han seleccionado?
-Pues claro, a ver. 

El plantón de media hora.                          

-¿A qué me suena eso? -ironiza Ace.
-No sé de qué hablas.
-Ya, claro.
-Sigue que te va a gustar.

Una figura se acerca con pequeños y armoniosos pasos; falda de tubo -necesita diez pasos para recorrer un metro -camiseta que deja adivinar el movimiento de sus pechos, en la boca un mohín continuo, sus ojos los imagina porque están cubiertos por enormes gafas de sol, serán de mirada exótica, decide.
La fémina se para en un escaparate, apoya sus delicados dedos acabados en rojas uñas y sube un pie cuyo tacón de diez centímetros apunta directamente a un redondeado trasero.
Los coches paran a su paso, y ahora ¿cómo lo iba a hacer para subir el escalón con esa falda tan estrecha?. Nunca un saltito ha sido tan erótico.
Llega hasta él apoya las manos en su pecho y deposita un beso en sus labios.
-¿Te has puesto duro con un besito?
-Créeme no ha sido sólo un besito.
En cuestión de un segundo el enfado se evaporó como por arte de magia.



-¿Qué, te gusta? ¿eh? ¿te gusta, te gusta?
-Me encanta, pero eres consciente de que esto es ciencia ficción ¿no?
-¿Cómo? ¿no te acuerdas? si pasó el otro día cuando me estabas esperando y...
-Cariño -me dice sujetándome la barbilla entre sus dedos -te aseguro que yo no lo recuerdo así. Así es que la próxima vez no me hagas esperar media hora ni aunque te pongas ligueros.
-Ya me has fastidiado la noticia.





jueves, 29 de diciembre de 2011

ESTRATEGIAS Y SEXTO SENTIDO DE UNA MADRE.



Abro la puerta, esta vez ni siquiera la perra ha venido a saludarme, pondré el cronómetro a ver en cuantos segundos, ya ni minutos, tarda mi madre en darse cuenta de mi cara, tres, dos, uno…

-Mamá estoy aquí.
-Uii algo te ha pasado.

Exacto, a esto me refería, 5,3 segundos, debería de asustarme pero estoy acostumbrada al sexto sentido de mi madre, al de la mía y al de todas, tienen como un imán para saber si me pasa algo, ¿lo peor? Son las mejores estrategas, los de las guerras no se enteran, que contraten a mi madre que seguro que acaban un paso por delante del enemigo siempre!

Esto va por fases… si si, por fases, primero es una afirmación, después vendrá una retahíla de preguntas trampas y por último el victimismo.

-Nada mamá, no me pasa nada, ¿que hay de comer? –Le pregunto
-A ti te pasa algo, es el instituto ¿verdad?¿ O has discutido con alguien ?

Lo dicho, visto lo visto si me siento en la mesa me acabaré levantando del mal humor, decido irme a mi habitación y ella como buena reina del juego, me sigue.

-Alicia ¿me contarás algún día lo que te pasa? ¿Es un chico verdad? ¿Como se llama?
-No te voy a decir como se llama!
-Te pillé, ose que hay un chico y sin nombre…

Mierda, me ha pillado.

-Claro que tiene nombre mamá por favor…
-En fin, cuando tu quieras me lo cuentas eh eh eh… -Repite estos tres “eh” con énfasis, aquí llega, el victimismo.
-Mamá enserio deberías de ser la ayudante del doctor gachet.
-No, dudo que me sentara bien el traje.- Y se queda tan a gusto, al fin y al cabo, es mi madre, la quiero y si a día de hoy consigo sonsacarle las cosas a Clara es con su método.
-Está bien, te lo contaré, el otro día en halloween….- Y así con estas tres frases empieza a ser como mi mejor amiga, que me dará un duro consejo al final, pero decido contarle que me lo encontré…

-¿Y bien? – Le pregunto inquisitiva.
-Que para eso no me cuentes nada!
-Pero si me has perseguido por toda la casa! –Le replico.
-Pero es que todo esto de el “energúmeno” vamos a llamarle así debido a que todavía no me creo que sea de nuestra misma raza…-La interrumpo.
-Mamá, los hombres jamás compartirán nuestra raza.- Y la abrazo, y vamos a la cocina, y retiramos el plato de cocido y escondiéndolo en la nevera como el que no quiere la cosa dice dos simples frases:

“-Bienvenido seas chocolate” y “El cocido ya se lo comerá tu padre”.

Y entre risas acabamos dejando el mal humor a un lado para aprender que si todos fuéramos de la misma especie no existirían momentos como estos.

Simplemente Alicia

Y con esto nos despedimos de Simplemente Alicia, esta marvillosa adolescente que nos ha acompañado y entretenido con sus historias y que se emancipa, sí ha creado su propio blog así es que podemos seguirla en el siguiente enlace;


Simplemente Alicia