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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ya tenemos ganadora!!!!

¡Ya tenemos ganadora!

Puesto que salió el nº 26, la ganadora es... Samy S. Lynn!

Puedes mandarme tu dirección al correo, bela.marbel@gmail.com o por un privi a mi página de face, belaycia grupo.

Espero que te guste, y muchas gracias a todos por participar.

martes, 28 de agosto de 2012

¡Sorteo de Espirales en el ombligo!

Hola a todos, esta es una entrada un poco especial.

Para celebrar las más de trece mil visitas, y los nueve meses de Espirales en el puesto de los más vendidos hot, me ha apetecido REGALAROS UN EJEMPLAR.

¿Y cómo lo vamos a hacer? Pues mediante sorteo. He pensado que os hagáis seguidores del blog y dejéis un comentario en esta entrada, y otro en otra a vuestra elección.

El sorteo será internacional, ya que tengo muchas visitas de otros países, especialmente EEUU y creo que debo hacer este esfuerzo.

Asignaré un nº por orden de comentario en esta entrada.

El primero tendrá el 01, el segundo el 02, el tercero el 03... El que coincida con el sorteo de la once del día 17 de Septiembre, será el ganador. Si sale el 43 y no hay 43 comentarios el premio será para el 33, si no hay 33, será para el 23...

¡Que nervios!

Espero que os guste la idea, por cierto los que ya lo tenéis podéis participar, siempre os queda regalarlo a algún amigo, irá dedicado y con punto de lectura.

Besazos y adelante.


viernes, 22 de junio de 2012

Tres eran tres...

La semana pasada fue muy especial para mi. Tuve el gran placer de asistir a tres eventos en apenas unos días. Mucho ajetreo, preparativos,cositas de última hora...

DIA 09 DE JUNIO, FERIA DEL LIBRO DE MADRID.

Después de siete días seguidos de trabajo, salgo a las seis de la tarde, desde las siete de la mañana, y me voy corriendo a la estación a por el billete. Me suena el móvil.
-¿Dónde estás? -me pregunta mi marido.
-Ahora mismo haciendo cola en la estación.
-Pero si son las nueve de la noche.
-Ya pero es que primero me he pasado por la Fnac para ultimar los detalles de lo del miércoles.
-Bueno, y a qué hora sale el tren.
-A las siete.
-Apenas vas a descansar, porque conociéndote tendrás que levantarte a las cinco y media.
-Pues sí. Te dejo que por fin me toca -.Cuelgo sin darle tiempo a réplica.

-Entonces, habíamos dicho ida y vuelta a Madrid mañana no?
-Sí.
-En el primero y el último no? -es la tercera vez que se lo repito. Asiento con la cabeza, demasiado cansada para discutir o aconsejarle que se compre un sonotone.

En ese momento llega otro hombre más mayor y con cara de resignación.
-Vete, ya sigo -le dice. Yo respiro hondo, uno y dos, uno y dos.
-Buenos días señorita, o señora.
-Señora -corrijo.
-¿Ah sí? ¿tan joven? -¡No por Dios! ¡uno con ganas de hablar, no! Me limito a sonreír a ver si se le pasan.
-Se va usted a Valencia ¿no?
-No, que yo sepa -respondo con cara de sorpresa.
-Le aseguro que según el ordenador, usted se va a Valencia.
-Y yo le aseguro, que la Feria del libro de Madrid, se celebra en Madrid y es allí donde voy.
-Con que vamos a pasar un bonito fin de semana en Madrid y a que nos firmen algunos famosillos ¿eh?-dice con tono despectivo.
-¿Usted también va?
-Jajajajaja, que graciosa. No me refería a usted.
-Ya, no exactamente. Yo formo parte del grupo de famosillas que firman.
El hombre abre mucho los ojos, y una sonrisa le ilumina la cara. Deja por completo sus quehaceres en el ordenador y acercándose a mi, me dice casi en un susurro:
-Si me consigue un autógrafo de Jiménez de los Santos, le hago un descuento.
-Pues vaya diciéndome el total, sin descuentos. A Madrid, ida y vuelta en el mismo día. Primera y última hora.

Ya en Madrid espero a mi amiga Olivia Ardey que viene de Valencia en el AVE. Sí, ese que no llega a Alicante.
Después de los besos y abrazos de rigor nos ponemos en marcha. Y menos mal que voy con ella, porque desde la última vez que vine a Madrid en tren esto ha cambiado mucho, no me veo capaz ni de salir de la estación de Atocha.
-Patricia me dijo anoche que cogiera el metro hacia el retiro.
-¿El metro? pero si está aquí al lado.
-¿Seguro?
-Y tan seguro, verás -la veo preguntar aquí y allá por la calle de entrada al parque. Ella va por libre y yo detrás, que la veo desenvuelta.
-¿Ves? -me dice -es al final de esta calle.
-La última vez que dije eso en Madrid, me tiré media hora subiendo por Príncipe de Vergara.
-Que no, mujer de poco fe.
Efectivamente, Oli tenía razón en unos minutos, y tras parar para un té, llegamos a la Feria en el Retiro.

-¡Hombre por fin! ya me han preguntado por ti cinco personas -se queja mi editora.
-Como dice mi marido, yo llegaré tarde hasta a mi propio entierro -por lo menos lo tengo asumido, que no se diga.



















Os he dejado el resto del día en imágenes.

Son las siete cuarenta y cinco y tengo que ir a coger el tren de vuelta a Alicante, agotada, ya que las chicas me han hecho andar con tacones de siete centímetros, monte a través y a la carrera, llamándome tipo ¡amos eeeeengaaaaaa!, me paro en un semáforo frente a la estación de Atocha, y el corazón empieza a latir con celeridad, ¿cómo es posible que no me diera cuenta de que hay... cuántos... tres pabellones diferentes? 

-Hola, ¿eres Bela Marbel la escritora amiga de Noelia? -me dice una chica, sacándome de mi estupor.
-Sí, aunque ahora soy más bien la confusa y asustada Bela Marbel que se va a perder en Atocha.
-No te preocupes mujer, nosotras te acompañamos.
Primera entrada.
Nos despedimos.
Amable señorita.
No por aquí no es, vayan abajo.
Segunda entrada.
Volvemos a despedirnos.
Amable caballero.
No por aquí no es, vayan a la izquierda.
Tercera puerta.
Nueva despedida.
Ni amable, ni caballero, ni cojones.
Más abajo.
Cuarta puerta.
¿Última despedida?
Amable señorita.
Están en el sitio correcto.
-Ains un momento que me voy a pillar una latita para el camino.
Ahora sí que sí, nos despedimos y si no fuera por ellas estaría todavía intentando salir de allí cual día de la marmota.

EL DÍA DE PUERTAS ABIERTAS PARA PACIENTES ONCOLÓGICAS EN SALÓN MARISA CATURLA 12 DE JUNIO DE 2012.

Ha sido un día maravilloso, en el que he conocido a mucha gente impresionante dispuesta a dar y a recibir. Marisa es la perfecta anfitriona, llena de humanidad y cariño. Es todo pasión y generosidad, pone el alma en todo lo que emprende y nos lleva a los demás con ella. Está rodeada de un equipo humano maravilloso, que pone toda la carne en el asador. Personas que la acompañan desde hace muchos años, y siguen con ella, día tras día, dando lo mejor de sí.

El día comienza con tratamientos para el cutis, el pelo, las manos. Arreglos de pelucas y pañuelos preciosos y personalizados. Continúa con la firma-dedicatoria de los libros que de Espirales en el ombligo, se pusieron a la venta. Una parte de los beneficios se destinará a apamm, con la que haremos un nuevo evento, más adelante.

Más adelante también, compartiré con vosotros el proyecto LOLA en el que Marisa está volcada por completo en este momento, y del que nos hablará en su blog.

Continuamos con la degustación de jugos y dulces deliciosos, ricos en vitaminas y antioxidantes que nos alegran el día.

Y para mi termina porque tengo que ir a trabajar, pero el día continúa con un espectacular éxito en los salones.






MIÉRCOLES 13 DE JUNIO, PRESENTACIÓN FNAC ALICANTE.

Pipipipipi, sí esa es mi alarma. Son las cinco treinta de la mañana. Tengo que ir a trabajar. Bostezo, tropiezo, me caigo, me levanto, consigo llegar entre maldiciones al baño. Sí, chorrito y a la ducha.
-¡Mierda! -grito.
-¿Qué te pasa? -contesta mi marido casi de tan mal humor como yo.
-¡El puto calentador! el agua sale fría, se ha acabado la caliente.
-Cariño es eléctrico, la caliente no se acaba -abre la puerta de mi ducha y con la paciencia que lo caracteriza pone la temperatura adecuada.
-Ummm sí, que gustito.
-¿Lo dices por el agua? -pregunta dándome una palmadita en el culo.
-Pues claro, menudo día me espera.
-Todo va a salir bien, ya verás.
-¿Y si no viene nadie?
-Siempre dices lo mismo, y siempre viene gente.
-Es verdad, pero de vez en cuando me dan estos ataques de inseguridad.
-Hazme hueco, que te enjabono la espalda y te doy seguridad de esa.
-Ya claro, seguridad me vas a...

A las cinco treinta voy a casa, otra ducha y me arreglo, vestidito azul, muy alicantino, taconazo, pelazo y a la presentación.

Empieza a llegar gente, saludos y abrazos y por fin... sí, la sala está. Todas las mesas ocupadas excepto, la de la primera fila, más cercana a mi. ¿Por qué siempre nos dejamos esa primera mesa libre? Es como en el cole. Serán reminiscencias.

Ponemos el boocktrailler, Aston Kutcher, levanta sentimientos encontrados como siempre, Jonhy Cash no, a todo el mundo le encanta. Comienza hablando Sandra Torriglieri resaltando el papel de la mujer en la sociedad. Casi no me reconozco en las palabras que utiliza para describirme, le estaré enormemente agradecida por esa presentación, ya que ha subido mi autoestima casi tanto como la ducha de la mañana. Ahora le toca hablar a Marisa Caturla, que cuenta alguna anécdota de cuando y cómo nos conocimos, realmente lo nuestro fue un flechazo, no hay otra forma de describirlo. Y después de comentar algunas cositas, la gente comienza a hacer preguntas. Y es un no parar, los asistentes se implican muchísimo y participan con preguntas y comentarios durante bastante rato. Lo pasamos en grande y resulta muy entretenido. Los de la Fnac me reconocen que es una de las presentaciones en que más preguntas se han hecho. El chico no daba abasto con el micro.

Y llegamos al final, con la firma y las fotos. El montaje que me ha hecho Mari Carmen  de Club con un libro entre las manos, para las postales es chulísimo, y las regalo con el libro. Entre las visitas está la jefa de Mark, Noelia Guirao y también cómo no Vane, de Un paseo entre libros.

Después de una cervecita con mis recién encontradas vecinas de la infancia, a casa a descansar, mañana por la mañana me toca madrugar, tropezar, ducha fría...

























A ellas y a todos los que habéis asistido a estos tres eventos no puedo más, que agradecer el ratito que pasáis conmigo, no sabéis cuánto significa para mi. Os quiero, besazos. ¡Y hasta la próxima! En la que espero poder ofreceros novedades.





miércoles, 25 de abril de 2012

De rodillas en Barcelona, o Diada de Sant Jordi




Llego a Barcelona a las 14:20h. Esta vez tengo que arreglármelas sola. Las indicaciones son claras; coger el de la vía ocho a Plaza Cataluña.

La estación me parece incluso más grande que la otra vez, y en ella debe estar la mitad de la población de Barcelona.

Me dirijo con paso seguro hacia el andén ocho, hasta que… unos trozos de lo que parecen ser restos de Kiwi, se deslizan bajo el tacón –seis centímetros – de mi bota.

Caigo con una rodilla al suelo. Me pongo roja esperando las risas encubiertas, las abiertas, las miradas descuidadas y las directas. Pero no, nada de eso sucede, la gente pasa por mi lado como si una mujer arrodillada en medio de la estación, formase parte del día día de cada uno de ellos. Cómo me gusta la gran ciudad.

No me equivoco –curioso en mi- cojo el tren correcto y aparezco en Plaza España. Ya sé dónde está la otra mitad de Barcelona.

Advertencia para los que como yo, vengáis de ciudad pequeña: para salir de las estaciones tienes que tikar, igual que para entrar. Porque como tires o pierdas el billete, tendrás que vivir el resto de tus días, vagando por las estaciones, encerrado en los bajos de Barcelona.

Por fin me reencuentro con mi amiga Bonnes y nos vamos a las Ramblas a dotorear. Bonnes localiza a dos reporteros, y sin vergüenza alguna se les acerca.

-Estáis haciendo entrevistas ¿verdad?

-Sí –contesta uno.

-Pues mi amiga es autora. Os la presento, se llama Bela Marbel.

-¿Ah si? Bien y qué escribes.

-Literatura romántica –contesto muy orgullosa.

-Ahhhh, eso… -comenta uno de ellos mirando a otro lado.

-Es que nosotros somos de Círculo –dice el compañero.

-El Círculo vende romántica ¿sabes?

-Ummmhhhh –murmura el primero.

-Ya, encantada –me despido y sigo caminando con la cabeza a la altura de mi enfado –metro y medio, que mi tamaño no da para más - y la moral por los suelos.

-¡Serán… que rabia! –comenta mi amiga.

-Así son las cosas reina. Mira, ni un puesto tiene romántica, a parte de Moccia claro.

-Pero, si es lo que más vende.

-Sí, pero de tapadillo. En los círculos de literatura seguimos siendo el hermano proscrito.

-Venga vamos a comer algo –entramos en una tasca, dónde nos recibe un indio, de los de la India, Asia.

-Hola guapa, guapa. Allí sitio –dice.

-Pero si la mesa es minúscula –me quejo.

-No, tu cabes, guapa, guapa –un montón de manos se pasean por mis brazos, cintura, espalda… yo hago el baile de la serpiente saliendo del cesto, para evitarlas.

-Como me vuelva a poner una mano encima le meto eh? –amenazo.

Por fin conseguimos sentarnos.

-Yo creo –le cuento a Bonnes –que antes de salir de la India, los obligan a decir la palabra guapa, un millón de veces seguidas y si no lo consiguen… nada, que no les dejan salir.

Pedimos unos montaditos y nos traen unas tapas. No sé qué me pasa últimamente, que pida lo que pida, me traen lo que les da la gana. Eso sí, estaban buenísimas.

Salimos de nuevo a las Ramblas. Vale, me había equivocado, en Sants y Plaza España, apenas había un cinco por ciento de la gente que cabe en Barcelona, el resto estaban ahí, a mi alrededor.

-¡Mira! La Obregón ha escrito un libro. Y el marido de Alaska –comento.

-Sí, aquí también están, y en este puesto…

-Sí, en este también.



Nos pasamos por el Mercado de La Boquería -que es precioso –y de ahí nos vamos a un sitio llamado El bosque de las hadas.

Mientras tomamos un café, las luces se bajan considerablemente, llegando a perderse por momentos. Oigo truenos a lo lejos.

-Oh, oh –me quejo –me temo que se nos va a joder la firma.

-¿Por? –pregunta mi amiga tan tranquila.

-¿Es que no lo oyes? Hay tormenta.

Bonnes estalla en risas.

-No sé por qué te ríes, si yo me mojo, tú te mojas, guapa.

-Que no hay tormenta, que es del bar. Bajan las luces y ponen música de sonidos de la tormenta en plan…

-¡Joder! En plan “vamos a meterle a Bela un susto que se va a cagar”.


 
Nos damos cuenta de lo tarde que se nos ha hecho, y de que después de recorrer toda La Rambla hacia abajo, ahora tenemos que remontarla.

-¡Ayyyy!

-¿Qué te pasa, Bonnes?

-Que se me ha montado el dedo pequeño del pie. Ains que dolor.

-Venga que ya solo nos queda, ummhhh toda la Rambla de nuevo.

Con mi amiga cojeando y entre empujones, conseguimos remontar La Rambla. Rectificación, antes solamente el veinte por ciento de Barcelona estaba allí, ahora está Barcelona entera. ¿He dicho Barcelona? Quería decir Cataluña entera.

Entramos en una estación de aparatos transportadores de gente. Sinceramente, a éstas alturas, no sabría decir si es de metro, tren, tranvía… o qué.

Mi amiga y yo charlamos entretenidas hasta que…

-Ups, esta estación no me suena de nada –comenta Bonnes.

-¿Cómo que no te suena?

-Pues que nos hemos equivocado.

-¿Nos? Yo no tengo ni idea, reina.

-Bueno pues en la siguiente nos bajamos y nos vamos a Plaza Cataluña, o quizá el metro hasta la propia Maqui, no, mejor en tren, total es una parada.

-Sra Bonnes decídete.

-Vale, Plaza Cataluña que es más seguro.

Ahora sí que tenemos que apretar el paso, dentro de lo que nos lo permite la cojera de mi amiga.

Bajamos de ese, cogemos otro, aparecemos donde estábamos. Bajamos a otra estación.

-¡Coño! Parece que estemos haciendo una gincana.

-Pues tenemos que acelerar, que vamos justas. Creo que tenemos que coger el de esta vía.

-¿Crees?

-Vamos…

Al girar, vemos a cuatro tíos del personal de seguridad, rodeando a una chica que parece desmayada en el suelo.

-¡Joder! –exclamo.

-Ya se están ocupando –dice mi amiga.

-Sostén mi mochila, tengo que asistirla, es una cuestión de códigos de sanitarios y rollos de esos.

-¡Paso! –alerto a los de seguridad –equipo de enfermería. Dejadme.

Le tomo el pulso, bien. Pupilas, bien. Sudoración, cero patatero. Le levanto un poco las piernas, pido un caramelito…suena mi móvil.

-¿Sí? –contesto.

-Bela, hola.

-¡Doc! Que alegría, cómo vas.

-Bien ¿y tú, qué haces?

-En estos momentos, le levanto los pies a una chica embarazada que se ha mareado, en no se qué estación de tren, o metro, o lo que sea, en Barcelona. Y justo en veinte minutos tengo que estar firmando en la otra punta.

-Ya veo que tu vida es igual de rutinaria que siempre.

-Ehhh, sip. Aunque si lo dices con segundas, la última vez que me llamaste estaba viendo la tele.

-Si y en vez de ver el Sálvame como todo el mundo, tú veías cómo intentaban cargarse a Atila.

-¿Qué puedo decir? Me ponen lo tíos rudos.

-Pues que sepas que este tío rudo, se ha cargado a quién debía y dentro de poco, podré ofrecerte algo –me inunda la alegría y hace que levante los brazos… ¡ups! Se me escaparon las piernas de la chica.

-Hablamos mañana, y dame una alegría ¿eh?

Hablo con la chica, la pongo en la postura de seguridad y después de comprobar que está bien, llamo a su marido y la dejo en manos de los de seguridad esperando a los sanitarios.

Una última equivocación antes de coger el tren, o lo que sea que nos lleva a La Maqui.

Con Megan, Regina y Lia.
Llegamos justitas a la Fnac. Un chico alto, rubio, delgado pero musculoso, con bonitos ojos color chocolate, se me acerca. Mi sobrino. Veo que las mujeres le miran con admiración y… algo más. Pero aún siendo muy guapo, es mi niño y los colmillos empiezan a crecerme a modo de advertencia.

Megan ya está allí cuando llego, y pronto llegan Lía y Regina y comienza la firma.

Noelia y su chico vienen a verme. Estoy hablando con ellos, cuando diviso en la cola que ha hecho Megan, a mi compi de cafés virtuales de la tarde.


Al finalizar nos vamos a tomar unas cerves y una hamburguesa.

-Umhhh ¿no hay hamburguesas de mi tamaño? –pregunto a Nini.

-Pídete un menú infantil.

-Buena idea. Me das un menú infantil y de beber… cerveza.

-Me temo que la cerveza no va a poder ser.

-Te aseguro que tengo más de dieciocho.

-Eso es evidente –lo miro con cara de querer matarlo –pero es que la cerveza no entra en el menú infantil.

con Megan Maxwell
-Ah, claro. Pues agua.

-Pues yo ahora trabajo de teleoperadora –sigue contándome Nini.

-Pues con esa voz, cariño, se van a pensar que han llamado al teléfono erótico –una alergia hace que Nini luzca una hermosa afonía.

El machomén y taxista general, de la sra Bonnes, vamos el sr. Bonnes, viene a recogernos. Primera parada el hotel de Megan.

Pasamos por una torre iluminada en todos azul.

-¡Mira, un pene fluorescente! –grito.

-Es nuestra torre fálica –me cuenta Bonnes.

-Pues vuestra torre fálica carga hacia la izquierda –comento.

-La verdad es que sí parece que esté un poco torcida –me da la razón Ele, mi compañera de café virtual.

-Estamos en Vía Augusta, Megan –dice el señor Bonnes -¿cómo se llama el hotel?

-Alfreda, creo –contesta Megan –si lo veo sé cual es. Mira ese.

-Hotel Belagua –lee Ele.

-¿No he dicho eso? –pregunta Megan.

-Ni te has acercado.

Siguiente parada Barberá.

Mi sobrino le explica al sr. cómo llegar hasta su casa, que es donde yo voy a dormir.

-¿Qué número te ha dicho? –pregunta la sra Bonnes.

-No me ha dicho número, me ha dicho al final de la calle –veinte minutos después llegamos al final de la calle en cuestión.

-Pues voy a llamarlo a ver dónde me dejas.

Un tono, dos tonos, tres tonos, cuatro tonos, cinco tonos… ¡por fin!

-Oye que estoy en el bar Córdoba.

-¿Qué? –me contesta una voz somnolienta.

-¿Te he despertado?

-Sí cariño, me has despertado. Mañana me levanto a las cinco ¿recuerdas? y me llamas para decirme que estás en un bar –el corazón me da un vuelco.

-¡Ups! Mi amor, me he equivocado.

-No pasa nada. Que descanses –cuelgo antes de que le de tiempo a enfadarse.

Mis amigos me miran con curiosidad.

-He despertado a mi marido. Pero me sigue queriendo, debe ser que le echo muy buenos polvos.

con Megan y Regina
Por la mañana y ya en la estación, voy hacia el Mcdonals a por un café. Un tío está metiendo una bolsa sospechosa en un hueco de un cajero. Saco mi móvil decidida a llamar a la policía, cuando un perro pasa delante de mi como una ráfaga, directo a la bolsa.

Acabo de ver cómo entrenan a un perro policía en directo. Y yo solo puedo pensar, que espero que lo estén entrenando contra la química y no contra mi “medicación natural contra la migraña”.

Al sentarme a degustar mi café, me doy cuenta de que una chica que está leyendo un libro, mientras degusta su desayuno, me mira con curiosidad.

Se fija especialmente en las flores tatuadas en mi brazo y luego, me mira a la cara y sonríe. La chica levanta el libro, y ahí veo mis Espirales, ahora soy yo la que sonríe abiertamente mientras me dispongo a sacar la pluma que me regaló mi hermana.

Gracias Barcelona.



Con Jordi lector empedernido.






Con Elena Presnedo Entre Ramas Románticas



Con Ninive, Elena Entre Ramas Románticas y Megan Maxwell  escritora.