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domingo, 7 de agosto de 2011

CDTN Querida Bela...

         
No os lo había contado, pero una mis aficiones consiste en aconsejar a la gente acerca de sus cosas. Lo hago a través de una revista y de forma totalmente gratuita, con lo que muchos os podéis ahorrar el psicólogo. ¿Y quién eres tú para dar consejos? Os preguntareis. Pues soy esa amiga impertinente que siempre te dice la verdad aunque te joda. Si queréis mimitos a mamá, si queréis que os diga lo que pienso dejad vuestras dudas en comentarios o mandadme un mail, iré colgando las que me parezcan más aleccionadoras en general y para muestra un botón.

¡Querida Bela! El otro día mi novio me dijo que estaba cogiendo unos “kilitos” me enfadé pero el caso es que creo tiene razón, no sé qué hacer.
Indecisa.

Querida indecisa:

Tienes varias opciones;

a)      Ya sabes ejercicio, dieta sana, adelgazas, te pones en forma y después dejas al capullo de tu novio.
b)      Te quedas con tus kilitos, te hinchas a helados este veranito y después dejas al capullo de tu novio (conocido de ahora en adelante como el CDTN)
c)      Te buscas un amante que te suba la moral y te diga lo apetecible y rica que estás y después de la cornamenta, (acuérdate después, el orden es importante), dejas al CDTN.
d)      Y por último y no por ello menos importante, te miras en el espejo y te dices a ti misma lo increíblemente atractiva y sexy que eres capaz de ser, te haces una (ya me entiendes) a su salud y después dejas al CDTN.

La delgada línea que separa la sinceridad de la impertinencia está en que te pregunten o no tu opinión, pero aún en el caso de que se te haya ocurrido preguntarle aquello de “cariño ¿crees que estoy engordando?” Todo hombre medianamente experimentado y listo te respondería “cariño si tú te encuentras bien, es lo que importa” si este es tu caso tienes que dejar al CDTN por tonto.
Atentamente;
Bela Marbel.   

martes, 2 de agosto de 2011

VOY CAMINO CÓRDOBA II

                     


(RECOMENDADO LEER CAMINO A CÓRDOBA I)


Ya en carretera parece que Nube se ha deshinchado algo, gracias en parte al masaje.

-¿Jugamos a contar historias?- sugiere Ali.
-Cada uno que cuente algo que haya hecho que ahora le de vergüenza.
-¡Arrrgggg!, ¿esto cuenta? porque me va a dar vergüenza el resto de mi vida.
Todas nos reímos.
-Vale, incluso es posible que ganes- dice Ali- Jossy te toca.
-Ummhhhh, ya lo tengo, Bela ¿te acuerdas cuando me llevaste a urgencias con dolor en el pecho y tu querías depilarme antes y yo no te dejé porque me encontraba fatal?
-Sí y luego el médico de urgencias estaba como un camión, ja por no dejarme.
-Pues me dio mucha vergüenza.
-Espera, no depilarte ¿es lo más vergonzoso que has hecho en tu vida?- le pregunto.
-Ummm ¿si?- responde Jossy.
-Vete por ahí, Ali y tú- digo yo.
-Pues va a ser el día que me cogí el pedo ese en que intenté usar a Tito de bola de bolos.
-Ja ja ja ja- Tito es el hijo mediano de mi hermano y en esa época tenía cuatro años- todavía me acuerdo- dice Nube.
-El niño encantado pensando que iba a volar- recuerdo yo.
Todas nos reímos, recordando a Ali con el niño en brazos y al crío…-(papá soy una bola voy a tirar bolos)- y a mi hermano sorteando obstáculos, empujando jugadores, saltando por encima de los carros de las bolas, para llegar a Ali antes del gran lanzamiento.
-¿Y tú?- me pregunta Ali cuando por fin terminamos de reir.
-Pues en Ibiza… bueno no lo de Madrid es más…
Ali nota que el coche da un tirón y se desestabiliza, se ve obligada a dar un volantazo para controlarlo, todas habíamos escuchado un buf seguido de plof plof plof.
-¡Dios que susto!, creo que hemos pinchado- nos informa Ali.
-¡Arrrrgggg! Jopetas con el susto han vuelto los gases.
-Para en el arcen- sugiero.
-En ello estoy- me contesta Ali.
Después de parar el coche Ali y yo nos ponemos los chalecos reflectantes y salimos a poner el triángulo y ver qué ha pasado, efectivamente hemos pinchado, parecía que mirábamos un extraterrestre y nuestro mayor deseo en ese momento es que se arreglase solo, nosotras las mujeres no sentimos la urgente necesidad de arreglar cosas rotas para estabilizar nuestra testosterona.
-Vale tranquilas, a sortear quién es la que se pone a parar coches para pedir ayuda- dice Ali.
-Ali ya te vale como si las mujeres no pudiéramos…- intento protestar yo, pero Ali me interrumpe poniéndose con los brazos en jarra delante de mí.
-Mira lo que te digo como te pongas en plan feminista lo arreglas tú ¿eh?
-Yo…eh…- contesto mirando al suelo- bueno…
-Pues eso, a ver ¿Quién se pone a pedir ayuda?- pregunta Ali muy digna.
-Yo soy hippy y no puedo enseñar las piernas que tengo pelos- contesta Jossy.
-Que jeta- le respondo yo.
-Si queréis voy yoaarrgggg!
-No bonita tu quédate ahí- contesta Ali- entre tu y yo Bela.
-Como siempre, joder- me quejo yo.
-¿Y si llamamos a asistencia en carretera?- pregunta Nube. Las tres dirigimos nuestra mirada hacia ella.
Otra vez en ruta, ahora conduzco yo y Jossy a mi lado “guiándome”
-Oye ¿y si nos desviamos para comprar tortas?- Pregunta Jossy.
-Vale- respondo yo.
-Coge el siguiente desvío- veo el siguiente desvío pongo el intermitente y me dispongo a tomarlo.
-¡Nooooooo! Este no el siguiente- me grita Jossy- es que hermana…
-Oye, que el siguiente es el que viene después no el otro- me quejo yo.
-Pues eso quería decir, ahora para allá- me dice.
Para allá, veo que puedo ir a derecha, izquierda o seguir recto y me dice para allá.
-Para allá para dónde- le pregunto.
-Jope pues para allá- de reojo veo que señala con la mano a la derecha y mis otras dos hermanas se parten de risa.
-¿A la derecha?- casi le chillo.
-¡Nooooo! Para el otro lado mujer- me contesta cuando ya estoy cogiendo la derecha.
-¡Entonces para qué señalas a la derecha!- ahora ya sí le grito.
-Eso es la izquierda- me contesta.
-En tu mundo no lo dudo- le digo- pero como sigas guiándome te vas andando.
-Bela tranquila, ella siempre lo dice al revés- me dice Ali entre risas.
-Pues ya me lo podías haber dicho antes- digo mirando amenazante a Jossy- y no voy a traducirte así es que calladita ¿vale?
Piso el freno, la miro ella hace el gesto de cremallera en boca y diez minutos después hemos llegado al pueblo, además de tortas decidimos pasar por una farmacia para comprarle a Nube Aerored.
Ali y yo entramos a la farmacia con nuestros súper bolsos y nuestros súper tacones golpeando el suelo, todo glamur. Los pocos oriundos del pueblo que nos divisan nos miran con recelo.
-Buenos días- dice Ali- ¿me da Aerored por favor?
-¿Aerored?- repite la farmacéutica mirándonos con una sonrisita.
-Sí gracias- le contesta Ali muy educada.
-Y una caja de condones- digo yo de repente.
-¿Perdón?- exclaman al unísono Ali y la dependienta.
-Condones, sabor a fresa, extra largos- la mujer nos mira por encima de las gafas levantando las cejas y desaparece tras una puerta.
-¿Para qué coño quieres tú una caja de condones?- me pregunta Ali.
 -Porque prefiero que nos recuerden como las liberales de los condones que como las pedorras del Aerored, es una cuestión de clase y cállate que vuelve.
A los diez minutos estamos de nuevo en la carretera y volvemos a la carretera cargadas de tortas, Aerored y condones.